¿Qué es un relleno antrópico?

Lo más llamativo de la descripción relleno antrópico es sin duda la palabra antrópico.

Antrópico es un término que proviene del griego y designa a lo que está coligado de algún modo al ser humano. El término relleno también podría identificarse con la actividad humana; la geotecnia lo identifica con un terreno que ha sido aportado por el hombre.

Si extraemos tierras de un lugar y lo depositamos en otro sus características morfológicas y mecánicas cambian. Mientras más pequeñas sean las partículas que lo componen mayor es su cambio. Hablaremos de esto en otro artículo.

Pues bien, no queda duda de que un relleno antrópico es aquel que produce el hombre. Sin embargo, en geotecnia se hace referencia a relleno antrópico cuando hay predominancia de restos de obra y similares, lo que denominamos escombros. Cuando solo hay presencia dispersa de escombros, la geotecnia los denomina restos antrópicos; incluyéndolos dentro de alguna clasificación de suelo como podría ser: Arenas limosas con restos antrópicos dispersos, medios o abundantes según el caso.

Antes de que veamos cómo funciona y qué hacer ante la presencia de restos o un relleno antrópico déjenme contarles algo curioso. Déjenme que les hable del Monte Testaccio en Roma.

Cubre un área de 20 000 m² (la superficie de dos campos de fútbol) y tiene 35 metros de alto (como un bloque de 12 plantas). Está en su totalidad construido por el hombre, aunque en la actualidad se encuentra cubierto de vegetación.

Que es un relleno antrópico

Monte Testaccio en Roma

Se construyó, y no generó como veremos ahora, con las ánforas de barro que transportaban aceite de oliva desde España. 53 millones de ánforas de una capacidad de 60 litros cada una. Se construyó. Porque como demuestran las excavaciones arqueológicas no se depositaban aleatoriamente, sino que se colocaban ordenadas por bancadas y se rellenaban posteriormente los huecos con cal y arena. Como el aceite se filtraba por el material poroso del ánfora, al poco tiempo se volvía rancio y había que desecharlas. Sin duda no se obtenía ningún beneficio en hacer esto con las ánforas. Simplemente era un servicio para evitar que se abandonasen por ahí. Alguien del siglo I a.C. se tomó la molestia para que en las calles de Roma no oliese a aceite rancio. Además, este vertedero se aprovechó hasta el siglo III de nuestra era. Un relleno antrópico en toda regla.

Que es un relleno antrópicoNo crean que esto no viene al hilo del relleno antrópico. Todo lo contrario. El caso del Monte Testaccio no solo es curioso por sí mismo, también es único en su especie geotécnica. No volverás a encontrarte un relleno antrópico tan ordenado en el resto de tu vida. Y ese es el principal problema del relleno antrópico: Su heterogeneidad. O lo que se traduce en la práctica, la imposibilidad de prever su composición general y mucho menos su comportamiento frente a las acciones de una cimentación, agua, movimientos sísmicos, etc. Por no mencionar su falta de compactación, presencia de huecos y materiales degradables.

Por lo tanto, la regla general es que no se pueden apoyar cimentaciones de ningún tipo sobre relleno antrópico. Jamás.

¿Y en el caso de restos antrópicos? La respuesta es fácil de dar aquí: cuando sus características y proporción no sean lo suficientemente significativas como para poder alterar el comportamiento del terreno matriz. Pero esto no es nada fácil de cuantificar en la práctica. Salvo en rellenos muy antiguos con matrices generalmente granulares y presencia casi testimonial de restos antrópicos, tampoco debería cimentarse sobre esos terrenos.

La práctica es muy distinta. ¿Qué ciudad antigua no se cimenta sobre los restos de su antigüedad? ¿Qué ciudad antigua no se sostiene sobre su historia, con su magia?