¿Realmente ataca el yeso al acero?

Estamos más que acostumbrados a escuchar o decir que el yeso es incompatible con el acero porque lo ataca y corroe. Sin embargo permitimos recibir las garras metálicas de los marcos de puertas y otros elementos metálicos con pasta yeso. También hemos visto el mal estado que suelen presentar algunas viguetas metálicas de los antiguos forjados al revoltón donde el ladrillo se tomaba con yeso vivo directamente al metal.

acata-yeso-acero-corrosion-oxidacion-01Vamos a estudiar a continuación la realidad sobre la incompatibilidad del yeso con el acero.

El yeso que utilizamos en obra en forma de pasta o mortero es un sulfato de calcio que hidratamos por ser un producto hidráulico, es decir, fragua con el agua que le añadimos para obtener las prestaciones deseadas.  Al ser un sulfato, el yeso reaccionará con algunos materiales, entre ellos en acero.

Así, un acero desnudo en contacto con el yeso se verá “atacado” superficialmente, pero exclusivamente por la humedad que creará corrosión. Esto ya supone casi un sí rotundo a la pregunta sobre si realmente ataca el yeso al acero en base a dos cualidades:

  • Necesitamos hidratar el yeso en polvo para aplicarlo

  • El yeso es un material muy higroscópico, es decir, absorbe la humedad ambiental con facilidad.

Ahora nos haremos una pregunta interesante. Si el cemento contiene yeso como adición para regular el fraguado ¿no se verá atacado el acero de refuerzo del hormigón por este yeso?

La respuesta tiene que ver principalmente con el Ph altamente alcalino del hormigón. En ese medio el acero está protegido y no se producirá reacción de corrosión. Sin embargo la pasta de yeso fraguada tiene un Ph ligeramente ácido (mayor que 6 y menor que 7) por lo que el yeso no solo no protege al acero sino que además vuelve más ácida el agua que lo impregna generando de este modo una pila voltaica que ocasiona la corrosión electrolítica

SO4H2 + Fe → SO42- + Fe2+ + H2

Si tomamos un acero desnudo y un acero inoxidable y le aplicamos una pasta de yeso que retiramos a los 21 días para dejar tiempo a su fraguado, en ambos materiales quedarán manchas superficiales imposibles de limpiar salvo con abrasión. Si mantuviésemos el yeso, en el caso del acero desnudo se seguiría produciendo corrosión ante la presencia de humedad. Por el contrario, en el acero inoxidable  no existiría ataque una vez finalizado el fraguado. Se trataría de daño estético. Si en el caso del acero desnudo el yeso no vuelve a tener contacto con la suficiente humedad el proceso corrosivo sería similar al del acero expuesto al aire.

acata-yeso-acero-corrosion-oxidacion-02

Por suerte, el yeso no ataca inicialmente a otros metales como el aluminio, zinc o cobre ni a los principales elementos que se utilizan en las pinturas protectoras. Podríamos por ello poner en contacto yeso con acero galvanizado, zincado o protegido con cualquier tratamiento no muy costoso.

En definitiva podemos concluir exponiendo que, efectivamente, el yeso ataca al acero pero solo lo hace ante la presencia de humedad y que el daño inicial debido al agua de amasado del yeso creará una corrosión muy leve y superficial lo que podemos evitar mediante protección convencional y generar toda la durabilidad necesaria manteniendo el elemento seco y nunca en zonas con posibilidad de generar humedades aunque estas sean accidentales.

Todo lo expuesto es de igual aplicación para derivados como la perlita o la escayola.

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