La escalera perfecta (1)

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular” Así comienza Julio Cortázar sus Instrucciones Para Subir una Escalera.

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Vamos a tratar en este monográfico sobre este elemento, el más peligroso de un edificio y al que en demasiadas ocasiones no se le da la importancia que merece.

Quizás hayas tildado la anterior afirmación como algo exagerada o sensacionalista pero si te detienes un segundo a pensar seguro que recuerdas alguna ocasión en la sufriste una caída, conoces al alguien que acabó lesionado por ese motivo o asististe a un/a desconido/a que por un tropiezo se hizo daño en una escalera.

diseño-claculo-escalera-perfecta-02Si indagas en las estadísticas de accidentes causados por caídas en el uso de las escaleras comprobarás que no hay un registro específico que distinga este tipo de situaciones de otras comunes como las caídas al mismo nivel. En el último delimitado sobre accidentes en escaleras del Reino Unido perteneciente al año 2002 consta que más de 300.000 británicos necesitaron asistencia médica, una cifra bastante alta. Resulta curioso, pues sí se conoce que las victimas mortales por accidentes relacionados con las escaleras son superiores a las víctimas por incendios domésticos y se cuenta con una amplia normativa en materia de incendios, pero escasa en cuanto a las escaleras se refiere.

La seguridad de una escalera es directamente proporcional a su diseño. Pero no solo se debe actuar en el buen diseño de una escalera de cara a la seguridad de uso, también debemos tener en cuenta la minoración de los daños en caso de caída.

La escalera perfecta (1)

¿Te parece segura esta escalera?

Una vez escuché a alguien definir la escalera como un mal necesario y en cierto modo lo es, pues sin duda es ineludible para la funcionalidad y seguridad de un edificio, pero también es un elemento realmente caro (estructura, albañilería, revestimiento) y que ocupa demasiado espacio para su rentabilidad. Nunca hemos visto en la publicidad de una promoción de viviendas exaltar las bondades de sus escaleras: “magnificas, cómodas y seguras escaleras” Más bien algo como “ascensor de primera calidad” (para que no tenga que usar la maldita escalera) o a lo sumo “escalera de mármol de primera calidad” (si se lastima en ella, al menos hágalo con glamour)

Para un buen arquitecto la seguridad no debe estar reñida con el diseño admirable e/o innovador pese a que históricamente no se le ha prestado demasiada atención a la escalera, especialmente en el ámbito doméstico.

Vitrubio, en Los Diez Libros de Arquitectura nos dice:

Ante el hallazgo que acababa de descubrir, Pitágoras tuvo la convicción de haber sido inspirado por las mismas Musas y, lleno de agradecimiento -según dicen-, inmoló en su honor unas víctimas. Este hallazgo o descubrimiento resulta muy práctico en multitud de aspectos –en las medidas-, como es igualmente útil en la construcción de las  escaleras de los edificios, ya que permite obtener una exacta proporción de los peldaños.

Si la altura del entramado o piso se divide en tres partes, desde lo alto de las vigas hasta el nivel del suelo, la pendiente del montante de la escalera deberá tener cinco de estas partes, para que posea la longitud exacta. Tomando la altura entre el techo y el nivel del suelo y de acuerdo con lo que midan las tres partes, desde la misma vertical retrotraeremos cuatro de estas partes y allí mismo colocaremos el pie inferior del montante de la escalera; de esta forma, nos quedará una justa proporción y los peldaños de la escalera estarán colocados adecuadamente.

Si tomásemos una altura entre el piso de la planta inferior y la superior y aplicáramos esta regla nos proporciona una pendiente de 37º donde podríamos encajar 15 peldaños de 20 cm de contrahuella y 26,67 cm de huella, si bien nada nos aporta Vitrubio en ese sentido.

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Por su parte Andrés Paladio en sus Cuatro Libros de Arquitectura señala que:

En general, las escaleras serán loables si son anchas, claras y cómodas en la subida, de modo que conviden á ella. Serán claras si gozan de luz viva que se derrame igualmente por todo como llevo dicho. Serán bastante anchas quando no nos parecerán angostas y sofocadas, atendidas las calidades del edificio pero nunca serán mas estrechas de quatro pies, a fin de que si dos personas se encuentran en ellas puedan darse paso libre. Serán cómodas a toda la fábrica quando baxo de sus tramos queda sitio para guardar algunas cosas necesarias: y á las personas lo serán si la subida no es agria ni dificil. Por lo qual su longitud será el doble de su altura.

Los escalones ó peldaños no se deben hacer mas altos de seis pulgadas; y aun si fueren algo mas baxos, en especial en las escaleras largas y continuadas, las harán mas suaves, por lo menos que se fatigaran los muslos al doblarse subiendo: pero nunca se harán mas baxos de quatro pulgadas. Su anchura no debe ser menos de un pie, ni mas de uno y medio…. Asi, el número de peldaños ó gradas no pasará de once, ó á lo mas trece.

Si llegando a esta altura se hubiese de subir mas, se hara un llano que se llama descanso, para que en él reposen los débiles y fatigados con la subida.

No se tiene constancia exacta de estas medidas pero nos muestran unas escaleras de escasísima pendiente con ninguna aplicación en la arquitectura doméstica. No obstante se introduce el concepto de la comodidad de la escalera que trataremos posteriormente.

Más adelante Paladio define el peldaño asignado un triángulo rectángulo con tres partes en la contrahuella y 4 en la huella de modo que la hipotenusa cuenta con 5 partes, con lo que se obtiene una pendiente de 37º que nada tiene que ver con la anterior descripción.

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Hasta François Blondel (Francia,1618-1686) abuelo de Jacques François Blondel (Francia 1705-1774), no se establece una proporción útil. El ingeniero militar postuló en su Cours d’Arquitectura que por cada unidad que se incrementara la altura, había que avanzar dos unidades. Con una contrahuella de 16 obtendríamos una huella de 32, y en cualquier caso una pendiente constante de 27º.

Seguiremos avanzando hasta llegar a nuestra escalera perfecta con nuestro siguiente artículo. No olvides suscribirte para no perdértelo y comparte para ayudarnos a mantener la página.

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Imagen escalera de diseño: http://www.disenoyarquitectura.es/
Referencias bibliográficas (69)