Daños por arrastre de finos en el terreno

Daños por arrastre de finos en el terreno

En este artículo veremos cómo se producen daños en un pavimento continuo de hormigón a causa del agua de infiltración procedente de la lluvia, pero repasemos antes algunos conceptos.

A nadie se le escapa a estas alturas que un suelo, bien sea natural por no estar afectado por el hombre o alterado, cuenta con unas condiciones típicas de permeabilidad y que estas pueden modificar su estructura y por lo tanto sus características geomecánicas. Así, una arcilla expansiva aumenta de volumen cuando se incrementa su humedad y un terreno granular no modifica sus características al verse atravesado por una escorrentía, salvo que tenga demasiada presión y se produzca tubificación.

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Los denominados suelos de transición corresponden a aquellos cuya composición combina al menos dos de los grandes tipos: areno-limosos, limo-arenosos, etc. y son muy abundantes en la corteza terrestre. Un buen ejemplo son los depósitos aluviales que suelen ser predominantemente arenosos con un porcentaje variable de finos y materia orgánica.

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Pues bien, cuando el agua de infiltración procedente de la lluvia, corrientes subterráneas o de origen accidental atraviesa un suelo granular arrastra el componente de menor densidad, es decir, el fino (arcillas, limos, materia orgánica) que ocupa un espacio físico, dejando ahora huecos. Dependiendo de diversos factores como la angulosidad del material granular, la estructura interna, la proporción y tipo de finos, el peso que soportado a distintas cotas, etc., el terreno sufrirá un reajuste en mayor o menor grado que en las edificaciones se traduce generalmente en un asiento.

El caso que trataremos es un pavimento de hormigón in situ en una pista deportiva que se encuentra ubicado entre muros de contención de hormigón armado tras el que no se ejecutado ningún relleno o protección geotextil, si bien cuenta con los espadines del encofrado que funcionan como drenaje al no haberse sellado. El reconocimiento del terreno previo a la ejecución de la obra y ejecutado mediante calicatas arrojó los siguientes datos:

NIVEL 1: El primer nivel detectado en las calicatas ha sido una capa de 20-30 cm de tierra vegetal formado por unas arcillas con algo de arena y grava angulosa de tonalidad marrón, y con restos vegetales (Se presupone que esta capa ha sido retirada previamente a la ejecución del pavimento)

NIVEL 2: Bajo la capa de tierra vegetal encontramos un material formado por unas arcillas con indicios de arena y algo de grava subredondeada y redondeada, de tonalidad marrón ocre. Este material se ha podido reconocer desde la base de la capa de tierra vegetal y hasta una profundidad de 1 metro.

NIVEL 3: Como sustrato de la parcela se reconocen una alternancia de margocalizas y margas de tonos ocres y verdes. Esta alternancia se dispone en niveles de margocalizas de 15-20 cm de espesor alternante con niveles de arcillas y margas. Las capas de roca se disponen prácticamente verticales. Estos materiales presentan franjas superficiales de alteración.

Los daños que presentaba el pavimento se muestran en las siguientes imágenes, y corresponden a descenso y rotura de las placas de hormigón:

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Tras inspeccionarse el comportamiento del muro en un periodo de lluvia pudo comprobarse que: en primer lugar, se produce la salida de agua a través del muro en la línea superior de drenaje y posteriormente, mucho más espaciado en el tiempo y con menos intensidad, en la línea inferior de drenaje. Como se observa en las siguientes imágenes, el agua muestra la turbidez propia del arrastre de finos del nivel geotécnico 2 (el muro sobresale del pavimento 1 metro del pavimento)

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Estas circunstancias, la adquisición de aguas pluviales por medios de parterres y juntas de hormigonado, consigue un flujo de agua sobre la capa más permeable, que se interrumpe conforme penetra en las margas consolidadas (impermeables). El agua busca la salida por el dren lo que provocará un lavado del terreno en su porción más fina que será proporcional al caudal. Esto genera un reajuste del terreno y el descenso del pavimento, que es la causa de los daños mostrados.

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La intercalación de un relleno drenante en el trasdós del muro no hubiese evitado la patología (podría incluso empeorarla) salvo que se hubiesen dispuestos geotextiles drenantes que impidiese el tránsito de finos.

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Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

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