Consigue un buen proyecto (4)

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Consigue un buen proyecto (4)

Continuamos con este monográfico donde exponemos algunos consejos para realizar un proyecto de calidad desde el punto de vista técnico. Si te perdiste los anteriores artículos entra aquí.

Mediciones y presupuesto

Si preguntaras la jerarquía del coste final de la obra en el global de una actuación, seguramente se situaría entre los apartados más importantes, sino el que más para los promotores. Nos estábamos acostumbrando a los sobrecostes y si bien, en algunos casos son inevitables, las proporciones se disparaban cada vez más. En este enlace puedes hacerte una idea: Sobrecostes España.

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En la situación económica actual los sobrecostes no solo están muy mal vistos; también pueden desembocar en investigaciones en algunos casos judiciales. Y aunque no acaben siendo fraudulentos o negligentes, no es plato de buen gusto quedar en entredicho.

Una actuación no solo debe estar bien definida, sino también cuantificada. Los documentos de mayor uso en obra son: planos y mediciones y las discordancias entre ambos dan pie a los precios contradictorios (no incluidos en el proyecto pero necesarios para el mismo) que encarecen el monto final.

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Las condiciones que, estimamos, debe cumplir una medición y presupuesto de una obra son los siguientes:

-Establecer un criterio de medición óptimo: Cada partida tiene una unidad de medición óptima. Así, el acero de refuerzo se cuantifica en kilogramos y el hormigón en metros cúbicos por la facilidad de la medición y la adecuación a la unidad de compra. Sería factible medir, por ejemplo, en metro lineal la barra de acero corrugada, pero a la vez poco práctico.

-Comprueba la idoneidad de los precios con la realidad de la obra: Generalmente las mediciones se realizan en base a unos precios (elementales o simples, auxiliares y unitarios o descompuestos) establecidos en unas bases de datos denominadas bancos de precios. Lógicamente, no puede diseñarse un banco de precios que sea de aplicación a todas las tipologías de obra por lo que se hace necesaria una adaptación a las cualidades y calidades de la futura construcción. Las principales modificaciones se dan en los rendimientos en función de la dificultad. Si tomas un ejemplo solado o embaldosado clásico de una base de datos y posteriormente modificas el modo, por ejemplo a espina de pez, no solo tendrás que modificar el rendimiento de la mano de obra, también el gasto de baldosas por el aumento de cortes.

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-Evita la generalidad “a elegir por la dirección obra”: Debemos evitar incluir este texto en el diseño de las partidas de obra cuando supongan un cambio significativo en el coste. Sencillamente porque no es honesto. Sí es perfectamente aplicable cuando se trate de elecciones de color o cualquier otra cualidad que se mueva dentro del coste establecido en el presupuesto.

Cuantías: Existe la posibilidad de establecer cuantías siempre que se realice un estudio real de las mismas. Una cuantía no es más que una unificación de varios precios en uno que los englobe a modo de porcentaje. Así podríamos diseñar un precio para la unidad de zapata de cimentación incluyendo en el precio excavación, refino, transporte de tierras, hormigón, acero, etc. estableciendo previamente la cuantía de cada unitario, auxiliar o simple que forme parte del precio global.  Una cuantía es buena cuando se puede aplicar a cada elemento incluido de la obra sin desvirtuar los rendimientos.

Localiza las líneas de medición: Localizar de donde proceden las líneas de medición es una buena herramienta que comienza a ser útil a la hora de presupuestar la obra y lo sigue siendo a la hora de la ejecución y la certificación.

No modifiques precios o rendimientos sin criterio: porque desvirtúa la realidad de la obra y luego choca con la realidad de la misma tarde o temprano.

Un consejo a la hora de efectuar una medición es realizar la obra mentalmente con el apoyo de los planos ir anotando las partidas necesarias. Una vez finalizado, puedes comparar con otras mediciones de construcciones similares para localizar partidas que se hayan quedado atrás.

En definitiva, una buena medición es una correcta anticipación a la obra en la que se recoge cualitativa y cuantitativamente toda su singularidad.

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Pliego de condiciones

He aquí el gran saco sin fondo en el que todo cabe. El gran aportador de peso y volumen al proyecto. El quijote de la literatura arquitectónica: un clásico imprescindible que pocos o ninguno leen. Con el tiempo, este mamotreto ha ido creciendo desmesuradamente hasta alcanzar un valor casi despreciable.

Un buen pliego de condiciones es ante todo “lo más reducido posible”. Evita hacer referencias a elementos o situaciones ajenos a la naturaleza de la obra como la ejecución de túneles en una reforma de planta. Si limitas algunas condiciones de materiales (por ejemplo el contenido en sales de un árido) asegúrate de que se ensaye o certifique porque, de lo contrario, difícilmente servirá de algo. Acerca tú pliego a la realidad de la obra. De este modo se convertirá en herramienta muy útil durante el proceso constructivo.

Continuaremos analizando este tema en el siguiente artículo de este monográfico.

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2018-02-28T16:00:37+00:00 Categorias: Monográficos, Proyectos|Etiquetas: , |
Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

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