Afección de cimentaciones por árboles cercanos

Este monográfico trata sobre la influencia y afección de cimentaciones y otros elementos constructivos por raíces de árboles cercanos. En esta primera entrada veremos cómo y por qué pueden originarse alguna patología consecuencia de la invasión de raíces en el terreno. Posteriormente publicaremos fichas de los árboles más comunes con indicación de sus características y grado peligrosidad.

El árbol es un ser vivo, y como tal, su tendencia natural es crecer y reproducirse. Para ello empleará todos los medios a su alcance. En su relación con el suelo, el árbol utiliza la raíz para fijarse a él y para tomar el agua y los nutrientes necesarios para su crecimiento. Dependiendo de la especie, las raíces pueden contar con una raíz principal o conjunto de ellas en las que ninguna predomina (raíz ramificada fasciculada). El espacio ocupado por la raíz se denomina estructura radicular.

Los principales efectos adversos que pueden afectar a una cimentación son tres:

– Rotura por efecto cuña.

Desecación del terreno.

Descompresión del terreno por desaparición del árbol y sus raíces.

Determinadas especies pueden también ocasionar invasión y/o rotura en arquetas y conducciones de aguas residuales.

Como el alcance de la raíces está limitado para cada especie, el principal factor de influencia en una cimentación se basa en la distancia del árbol a la misma, sin embargo, puede darse la circunstancia de un efecto secundario por desecación del entorno. La humedad en suelos de igual configuración tiende a mantenerse en equilibrio, es decir, si una zona se seca por cualquier motivo, el agua circundante tenderá a humedecerla de nuevo quedando finalmente todo el sistema con la misma humedad, pero con grado inferior a la original al haber menos cantidad de agua total. Por este motivo, aunque las raíces de un árbol no alcancen la cimentación, esta puede verse afectada por los cambios de humedad de su entorno.

La raíz crece por el denominado crecimiento radicular. El crecimiento radicular está determinado por las características de la especie, factores genéticos del individuo y factores propios del medio donde se desarrolla: propiedades físico-químicas del suelo, variables del desarrollo aéreo y principalmente, por la presencia de agua. En función de estas características dos árboles de la misma especie plantados en el mismo terreno y con igual acceso al agua no tienen por qué crecer de igual modo, y sus raíces tampoco lo harán al ser su genética distinta. Mientras más factores de influencia varíen, más diferentes será sus crecimientos.

 

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Efecto cuña

El efecto cuña no suele provocar daños en cimentaciones pesadas. Su efecto es más visible en elementos ligeros como las soleras de pavimentación. Aquí tiene gran influencia la naturaleza del suelo y el origen de la humedad. Un alcorque en una zona pavimentada es la única vía de entrada de agua pluvial. El árbol intentará desarrollar sus raíces en el entorno dónde se encuentra el terreno húmedo, por lo tanto, aumentamos el riesgo de efecto cuña, salvo con aquellas especies que tienen un crecimiento definido de raíz hacia el nivel freático. ¿Cuántas veces habéis visto acerados levantados por las raíces de los arboles?

Pese a que la costumbre de plantar determinadas especies de cipreses se atribuye a temas religiosos, mitológicos y simbólicos, sin duda también tiene un sentido práctico. La estructura radicular del ciprés es similar a la forma de la copa. De este modo no invade en exceso el terreno, facilita su excavación y evita la invasión de la tumbas.

Desecación del terreno

Es la principal causa de lesiones por afección de las raíces de un árbol. El agua presente en un terreno ocupa un volumen y si la absorbe una raíz se produce una merma que puede conllevar un asiento. Los terrenos granulares pueden perder agua sin variación de volumen ya que esta ocupa huecos que en su ausencia ocupará el aire, sin embargo, el proceso de secado y nuevo ingreso de agua puede ocasionar cierta reestructuración si la agua discurre con cierta velocidad o presión. Donde sí se acusa una mayor afección es en los terrenos cohesivos (arcillosos) especialmente en los denominados expansivos donde las variaciones de volumen son muy fuertes con la presencia o ausencia de agua.

Como hemos señalado antes, la humedad del terreno tiende al equilibrio pero la presencia de raíces de ciertas especies no permite este equilibrio. Sencillamente el agua es absorbida a medida que penetra hasta llegar a su desecación. Como es lógico, los periodos de sequía son los más peligrosos; no hay aporte de agua y sí demanda. Como regla general los árboles de hoja caduca suelen necesitar más agua que los de hoja perenne.

Descompresión del terreno por desaparición del árbol y sus raíces

No es habitual pero si posible. Tras la tala de grandes árboles las gruesas raíces enterradas suelen ser plato de buen gusto para las termitas. Al desparecer la raíz se crean huecos en el terreno que pueden provocar asientos.

Afección de cimentaciones por árboles cercanos

Raíz bajo una zapata de cimentación

Raíz bajo una zapata de cimentación

Evitar los daños

Para evitar daños, como en todo lo demás, lo mejor es prevenir. Se debe evitar la plantación de ciertas especies muy agresivas en determinados terrenos y respetar las distancias de seguridad para el resto. En el caso de edificaciones existentes las recomendaciones de actuación son las siguientes:

Estudiar la especie y las características del terreno para evaluar los riesgos.

– Determinar si es posible con calicatas la presencia real de raíces.

Y en el caso de afección:

Consolidar el terreno o los cimientos cuando no podamos actuar sobre la vegetación como en el caso de árboles en terrenos que queden fuera de la propiedad.

– Crear barreras antiraíces adecuadas a las características del árbol.

Las barreras antiraíces deben ser duraderas e impenetrables con una profundidad adecuada a la especie, las características de la cimentación y del terreno. Existen en el mercado sistemas específicos para este fin o bien se pueden diseñar siempre que conozcamos el comportamiento y durabilidad de los materiales. Hay que tener clara la naturaleza de la actuación: podemos limitar el crecimiento de la raíz en una determinada dirección o proteger la zona de acción de la cimentación contra su avance.

Tala

Solo en el caso de especies no protegidas. Hay que tener en cuenta que algunas legislaciones no solo protegen a algunas especies sino también a árboles de determinada edad o porte. Solo aconsejable cuando agotemos otros recursos. Si talamos debemos replantar con otras especies no agresivas respetando las distancias. Necesitamos más árboles. No tales sin replantar en consecuencia: siempre más por menos.

Distancia de seguridad

En las próximas entradas de este monográfico veremos la peligrosidad de las especies más comunes, cómo identificarlas y una distancia de seguridad para cada especie a partir de la cual las raíces ya no son activas. Insistimos en que la afección en la cimentación no solo depende de la especie ni su distancia a la edificación. Factores como el tipo de terreno, el nivel freático, el aporte de agua, la frecuencia de poda, etc. son tan importantes como los aportados por el árbol.

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