Amianto (II) Protocolos previos y toma de muestras

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Amianto (II) Protocolos previos y toma de muestras

Cuando se pone bajo sospecha de contener amianto a un determinado material, la principal regla es actuar con cautela. Las fibras de amianto se han ido sustituyendo progresivamente por otras fibras como las siguientes:

Fibras minerales artificiales: Lanas minerales, Lana de escoria, Lana de roca, Lana de vidrio, Sílice, Silicato de aluminio, Aluminosilicatos de boro, cromo o circonio, etc.

Fibras orgánicas sintéticas:

  •      Fibras de polipropileno
    [PP] Fibras de alcohol polivinilo [PVA] Fibras de polietileno [PE] Fibras acrílicas [PAN]

  •      Fibras de aramida: Poliamidas aromáticas (Kevlar) [PAM] y Poliamidas alifáticas o Nylon [PAM]

  •      Otras fibras sintéticas: Fibras de poliéster [PET] Fibras de politetrafluoroetileno [PTFE]

Fibras de carbón

Fibras de acero

Fibras orgánicas naturales: Abacá, Bambú, Esparto, Yute, Cáñamo, Pita, Bagazo, Seda natural, Lana, Plumas.

Distinguir visualmente entre el amianto y algunas de estas fibras es prácticamente imposible.

Antes que nada, es necesario elaborar un estudio previo. Para ello debemos utilizar todos los medios de información disponibles y el más importante es el medio humano. Preguntar es de sabios y los edificios los diseñan, los construyen, los usan, los conservan y los habitan las personas. Incluso si están abandonados, también los observan las personas del entorno.

Los datos que más nos interesa recopilar son los siguientes:

Cronología del edificio: Fechas del proyecto, fecha de construcción, fecha de intervenciones y rehabilitación. Comparar estas fechas con las habituales del uso de productos con amianto nos abrirá o cerrará las posibilidades de la presencia de amianto.

Características del edificio: Basándonos en su uso y características se puede generar un protocolo de inspección adecuado. Las instalaciones centralizadas, las actividades ruidosas (lúdicas o industriales), distribuciones y regeneración de aire o humos, existencia de estructura metálica, depósitos comunes, etc.

Ubicación del edificio: El ambiente al que se encuentra sometido el edificio (marino, húmedo, o contaminante urbano e industrial) generarán un mayor deterioro y la posibilidad de que los elementos que contengan amianto estén en una situación propicia para ser contaminantes.

Amianto (II) Protocolos previos y toma de muestras

Con ello podemos establecer un nivel de riesgo para la posible presencia de amianto y actuar en consecuencia elaborando un plan de inspección adecuado, tras lo que se ejecutará la inspección previa.

No debemos proceder en esa primera inspección a la apertura de catas o toma de muestras, que veremos a continuación, sino señalar aquellos puntos sospechosos donde, en una posterior intervención, adquiriremos las muestras o inspeccionaremos zonas ocultas.

Inspecciones y toma de muestras

1ª Inspección: Inspección visual del edificio en función del plan establecido tras el estudio teórico del edificio. Se confeccionarán croquis de situación, toma de fotografías señalando en un croquis o plano su ubicación. Con todo ello se realizará un plan de actuación para la toma de muestras si se considera necesaria. Para esta inspección se recomienda el uso de calzado adecuado de seguridad, mascarilla anti-polvo y gafas de protección y los medios auxiliares tipo (planos, libreta, cámara fotográfica, flexímetro, iluminación auxiliar, escalera de mano, etc.)

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2ª Inspección: Toma de muestras.

Equipo de protección individual:

Caso 1: La extracción de las muestras no provocará una dispersión de fibras en el ambiente en función de la escasa manipulación o el tipo de material

  • Protectores de los ojos: gafas protectoras del polvo

  • Protección de las vías respiratorias: Mascarillas autofiltrantes desechables tipo FFP3.

  • Protectores de manos: guantes desechables de vinilo, caucho o similares

Caso 2: Cuando hay sospechas de presencia de amianto en la zona a inspeccionar (sobre todo en cámaras de aire o espacios poco ventilados):

  • Ropa antipolvo como monos de un solo uso con capucha y polainas en los pies

  • Protectores de los ojos: gafas protectoras del polvo

  • Protección de las vías respiratorias: mascarillas con filtros contra partículas tipo P3

  • Protectores de manos: guantes de desechables estancos.

El equipo de protección se ha de mantener durante toda la inspección tratándose como material de un solo uso.

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Material para la extracción de muestras

  • Lámina de plástico para evitar la contaminación del suelo o enseres con los posibles fragmentos que se puedan desprender durante la extracción

  • Rociador con agua jabonosa para evitar la dispersión de polvo, empapando el material antes de extraer la muestra

  • Escarpa (cincel) y martillo

  • Elemento corte o cuchillas tipo cutter

  • Pinzas, tijeras, destornillador, alicates

  • Bolsas herméticas para guardar las muestras

  • Bolsas de desechos, para depositar los guantes, la máscara y otros residuos generados

  • Rociador con fijador de fibras y polvo, para fijar la superficie de donde se ha extraído la muestra

  • Cinta adhesiva aislante térmica

  • Toallitas o trapos húmedos para limpieza de los utensilios

Método de toma de muestras

Preferentemente utilizando herramientas y medios manuales (martillo, cincel o escarpa) para evitar el paso de fibras al ambiente. Las herramientas de fricción o abrasión provocarán mucho más polvo y para su uso es necesario el uso de aspiradores de polvo y partículas con filtros absolutos.

El tamaño necesario de las muestras para su análisis es pequeño. Podemos tomar como referencia el volumen de una nuez o unos 3×3 cm para elementos planos. Como veremos en la siguiente entrada, es importante que en las muestras tomadas quede claramente expuesta la superficie de material. Es decir, si hay hormigón (concreto) en unos pilares bajo sospecha, la muestra que se tome no podrá ser del exclusivamente del interior sino que debe mostrar la cara exterior de modo identificable (podemos ayudar con una pequeña marca) para quien realice el ensayo.

Otro aspecto importante es determinar la friabilidad (ver anterior entrada) que tienen los materiales sobre los que actuamos. En nuestra plantilla de muestras debemos indicar si ha sido fácil extraer la muestra y si el material se disgrega o muestra compacidad.

Las muestras se colocarán en una bolsa o recipiente herméticos con doble envase si el exterior del envase ha estado expuesto durante la toma. El envase de cada muestra debe llevar un código identificador que relacionaremos con una lista donde se señale la ubicación exacta y fecha de la toma.

La zona de extracción debe consolidarse para evitar que se propaguen fibras. Pulverizaremos con una disolución de agua y látex vinílico al 50% o bien aplicaremos una resina fijante de silicato o similar.

Si hemos generado polvo evaluaremos la posibilidad de filtrar el aire utilizando maquinaria adecuada y filtros absolutos.

Se procederá a una minuciosa limpieza del material utilizado en cada extracción de muestra (para evitar la dispersión y contaminación de otras muestras) con trapos húmedos o toallitas jabonosas. El material de desecho así como la ropa desechable, mascarillas y guantes de un solo uso deben tratarse como residuos contaminados con amianto, por lo que deberán gestionarse como residuos peligrosos y depositarse en un recipiente doble.

Número de muestras

Elegir un número de muestras adecuado no es tarea fácil. En primer lugar debemos definir las áreas de muestreo, es decir, el área ocupada por cada material susceptible de contener amianto con un aspecto homogéneo.

Si, por ejemplo, el estudio previo reflejase que existen dos revestimientos de tuberías de calefacción que por su aspecto (características, coloración, estado o textura) fuesen diferentes, se generarían automáticamente dos áreas de muestreo diferentes, cada una con un número de tomas independiente.

La normativa española recomienda:

  • Superficie inferior a 100 m2. Muestras recomendadas: 2. Mínimo: 1.

  • Superficie entre 100 y 500 m2. Muestras recomendadas: 3. Mínimo: 2.

  • Superficie mayor a 500 m2. Muestras recomendadas: 2 cada 500 m2 o fracción con un máximo de 9. Mínimo: 1 cada 500 m2 o fracción con un máximo de 9.

La confirmación de la existencia de fibras de amianto en una sola muestra será suficiente para considerar toda la superficie analizada como contaminada con amianto.

Sobre todo recordad, el amianto que entra en el cuerpo jamás desparece y es fuente de enfermedades pulmonares y cáncer. No os arriesgueis y usad los medios de seguridad y prevención. Y si veis a alguien eliminado material susceptible de contener amianto de forma fraudulenta no dudéis en denunciarlo.

Referencias bibliográficas (38), (39), (40) (41) y (42) 
 

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2018-02-28T16:00:44+00:00 Categorias: Destacados, Ensayos, Materiales, Monográficos|Etiquetas: , , , |

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Autor:

Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

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