Pudrición parda o cúbica. Patología de la madera

Dentro del ataque por hongos de la madera nos encontramos con un enemigo silencioso y letal como es el Serpula lacrymans, hongo saprófito principal causante de la pudrición parda o cúbica, si bien existen otras especies que causan la misma patología en la madera, como el Poria placenta. La diferencia entre estos dos tipos de hongos estriba en el grado de humedad necesario para su reproducción. El Serpula lacrymans necesita de menos humedad, de ahí que se distinga su acción como pudrición seca, si bien sería más correcto denominarla pudrición de baja humedad, frente a la más elevada que necesita el Poria placenta, cuyo ataque se denomina pudrición húmeda.

Un hongo saprófito es aquel que se alimenta de la materia orgánica desechable por lo que cumple una función fundamental en el proceso de descomposición de restos vegetales y animales. O sea, es primordial para la vida natural, pero no para las estructuras creadas por el hombre.

Pero ¿por qué es tan peligroso este hongo? Digamos que por muchas razones:

– Es un hongo que no necesita de una elevada humedad para reproducirse. En valores poco superiores al 20% (pudrición seca) encuentra un buen medio para persistir. Teniendo en cuenta que una estructura de madera sitúa su humedad óptima entre el 12 y el 15%, no es preciso que esta se eleve demasiado para facilitar el ataque. La pudrición húmeda se manifiesta por encima del 40% de humedad.

– El deterioro de la madera comienza con bastante antelación a su manifestación. En sus primeras fases solo observaremos un leve viraje de color y textura, sin que se aprecie deterioro.

– Su ataque es muy rápido. En menos de cinco meses disminuirán las propiedades mecánicas de la madera en un valor próximo al 40%. En el estado final, aparte del daño estético, la madera queda inservible.

– Ataca tanto a especies frondosas como coníferas en la mayor parte del planeta y es capaz de reproducirse en ambientes salinos. El Serpula lacrymans es capaz de transportar agua mediante sus hifas (filamentos estructurales) de las zonas húmedas a la madera seca por lo que se extiende con bastante rapidez: 1 metro por año en condiciones medias.

– El hongo puede vivir sobre mamposterías antiguas que han perdido su alcalinidad avanzando por contacto hacia la madera. En elementos con un Ph elevado no puede subsistir.

Cómo detectar la pudrición parda o cúbica

Como hemos señalado, en un primer estado solo podremos identificar su presencia con una observación minuciosa del cambio de tonalidad (más oscura) y textura (más rugosa). Una vez se completado el proceso es muy fácil identificar la pudrición parda, que presentará (ver fotografía de cabecera):

– Un color superficial más oscuro con tonos parduzcos.

– La madera se agrieta formando pequeños paralelepípedos o cubos, de ahí el nombre de pudrición cúbica.

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Prevención

Para prever la aparición de esta patología de la madera se recomienda el uso de maderas tratadas con productos fungicidas específicos. Sin embargo, el modo natural es actuar contra la elevada humedad de la madera evitando su contacto con otros materiales de obra como las fábricas de mampostería y no exponiéndola a ambientes húmedos.

Cómo actuar ante el ataque de la pudrición parda

En primer paso es estabilizar la humedad de la madera reparando filtraciones accidentales o de capilaridad. Los sistemas de secado forzado con aire caliente directo pueden tener efectos indeseables por deformación de la madera por lo que es preferible la ventilación natural siempre que sea posible.

En las zonas afectadas conviene eliminar los restos de madera degradada. El uso de fungicidas sistémicos acelerará la desaparición del hongo si bien puede afectar a la tonalidad de la madera y hay que considerar los posibles efectos nocivos.