Patología y lenguaje

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Patología y lenguaje

La presente entrada, patología y lenguaje, está basada principalmente en el informe “La patología y el lenguaje. Informes de patología” (Informes de la construcción CSIC, Lic. Creative Commons) de Álvaro García Meseguer, tristemente fallecido el 27 de junio de 2009. García Meseguer no solo era Doctor ingeniero, Profesor de Investigación del Instituto Eduardo Torroja, Miembro del CSIC y medalla por méritos en el campo del hormigón estructural, sino también un estudioso del lenguaje, traductor y escritor.

Recursos lingüísticos

Somos distintos y nos expresamos de distinto modo. La riqueza del lenguaje permite definir un mismo concepto de distinta manera. Es difícil expresarse técnicamente y no caer en el error de la repetición que lleva al tedio en la lectura y, por consiguiente, a la falta de interés por parte del lector. Meseguer propone una serie de frases y palabras de uso común en el informe patológico que nos servirán de ayuda a la redacción:

– Fisuras vivas, muertas, limpias, sucias, jóvenes, viejas, originadas por, expresivas de, que buscan el apoyo, intergranulares, transgranulares cosidas por barras o al aire, aisladas en grupo, teoría de fisuras, rítmicas, aleatorias.

– Ignorancia, duda razonable, conjetura, opinión fundada, certeza.

– Con gran probabilidad, probablemente, con probabilidad no despreciable, con alguna probabilidad.

– No puede descartarse la hipótesis de que…

– No está demostrado que… pero…

– Con objeto de comprobar si…..se efectuaron los siguientes…

– A la luz de los resultados obtenidos cabe afirmar…

– No cree el firmante que…

– En el estado actual de los conocimientos no es posible…

Estas dos últimas frases, dice Meseguer, pueden servirnos para adornar nuestra ignorancia en puntos cuya piadosa omisión (siempre preferible) nos parezca imposible o deshonesta.

Para remarcar el grado de certeza sobre un asunto en el que también debemos reseñar la zona de sombra, en función de la parte que queremos resaltar, nos propone construir la frase colocando:

a) Primero la duda y después la afirmación si preferimos subrayar la afirmación: Lo último que se lee o escucha es lo que con más fuerza queda reflejado en el lector. Por ejemplo: Aún cuando no pueda descartarse que…, la causa principal debe asignarse a…

b) Primero la afirmación y después la duda, si preferimos subrayar la duda. Por ejemplo: La causa principal debe asignarse a…., aún cuando no puede descartarse que…

En base a la lógica formal, cuando existen dos ideas contrarias y aparentemente excluyentes (llamémoslas B y N, como blanco y negro) conviene más negar N que afirmar B, ya que de este modo la gama intermedia de grises queda a nuestro favor.

a) Es una fisura típica del estado plástico.

b) No es una fisura típica del estado endurecido.

Si no estamos seguros de la causa, usando la frase B, estamos amparando tres posibilidades: que sea una fisura del estado plástico, típica o no; y que sea una fisura no típica del estado endurecido.

De igual modo, la expresión “no es seguro que…sea la causa de…” frente a “seguro que… no es la causa de…” permiten dejar abierta la posibilidad a que lo sea, pero también a que no lo sea. Este es un recurso habitual en la defensa de una hipótesis en la que, como suele decirse vulgarmente, nos las tenemos todas con nosotros.

La negación no excluyente permite dejar parcialmente abierto el campo que cierra la negación:

Ninguno vs. No todos.

Nunca vs. No siempre.

De este modo, “no probable” es equivalente a “improbable”, pero “no improbable” deja abierta la probabilidad del suceso; algo menos que “probable”, pero abierta.

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En general, la negación toma más valor cuanto más cercana está al final de una frase.

No había visto el documento hasta hoy.

Respecto al documento, hasta hoy, no lo había visto.

Cuando hablamos de un suceso o acontecimiento podemos inclinar la balanza a uno u otro lado con la forma de expresión. Por ejemplo ante el asiento de un edificio que estamos estudiando y que hemos calibrado en 13 mm:

a) El asiento producido ha sido de poco más un centímetro.

b) El asiento producido ha sido mayor a un centímetro.

La expresión B produce en mayor grado una percepción de daño o peligrosidad especialmente a no profesionales, mientras que la A es más tranquilizadora, siendo ambas veraces respecto a la realidad que representan.

La reiteración 

Repetir una idea concepto o hipótesis nos sirve para imprimir fuerza. Puede hacerse con la misma palabra (o frase) o mediante el empleo de sinónimos: “irrefutable, incontestable, incuestionable, indiscutible, irrebatible, indudable, innegable, fehaciente…”

Las palabras o frases se sitúan generalmente al principio o al final de una frase: “queda probado que…” “…con lo que queda ampliamente justificado

Preterición

La preterición o amago consiste en aparentar que se quiere omitir o pasar por alto aquello mismo que se dice pero que nos interesa destacar. Aunque puede sonar contradictorio, es una fórmula muy extendida en materia forense:

Doy por hecho que es conocido…” “No es necesario recordar lo que dicta la norma…

…por no mencionar los otras defectos también detectados.

Símiles

El uso de símiles refuerza los valores que queremos explicar. Haciendo referencia a elementos más o menos conocidos por todos podemos acercar las dimensiones a los profanos, incluso reforzarlas o debilitarlas:

a)La superficie afectada por la inundación solo mide tres hectáreas (débil).

b)La superficie afectada por la inundación es superior a tres campos de fútbol (fuerte).

Fíjense que cuando decimos “campo de fútbol” no estamos haciendo referencia expresa al terreno de juego, y no solemos imaginar un campo de fútbol sin gradas. No faltamos a la verdad pues el terreno de juego tiene una dimensión inferior a una hectárea.

Otro empleo de los símiles es la comparación de sucesos o actos similares que aclaran y refuerzan el significado de lo que queremos expresar: “Pedirle eso a un técnico sería como pedirle a nuestro médico un valor aproximado del tiempo que vamos a vivir” para reforzar la imposibilidad.

En el texto, de 1985, D. Álvaro decía que la Patología como rama de la Ciencia y Técnica de la Construcción no constituía todavía una disciplina normalizada, pero era de esperar que no tardara mucho en hacerlo. Hoy en día seguimos avanzado, y para ello, una ciencia debe disponer de todos los medios a su alcance para hacerse más fuerte, y el lenguaje es uno de ellos. Cómo bien dijiste, Álvaro: “La frontera entre ciencias aplicadas y ciencias sociales ha dejado de tener sentido”.

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2018-02-28T16:00:44+00:00 Categorias: Destacados, Informes|Etiquetas: , , , |
Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

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