El patólogo instantáneo

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El patólogo instantáneo

Existen numerosos libros y cursos más o menos extensos cuyo objeto es formarnos en la ciencia de la patología constructiva; algunos de ellos no exentos de calidad y buen contenido. Pero ¿cómo y cuándo se hace un/a patólogo/a?

La patología constructiva o de la construcción es una rama de la tecnología, que a su vez se considera una parte de la ciencia. Podemos aceptar que se deriva de la arquitectura, que también es un arte (el de proyectar y construir edificios) pero lo cierto es que la patología nació al mismo tiempo que la arquitectura. El hombre comenzó a construir mediante el método conocido como prueba y error que, básicamente, consiste en probar algo y verificar si funciona. Si es así, se obtiene un método. Si no, se prueba otra alternativa. Que este método no se denomine, prueba-error-acierto pone de manifiesto que es más probable que tropecemos con el error en muchas más ocasiones que con el acierto. De este modo, desde las primeras construcciones con piedra o ramas, el hombre aprendió que cuando algo colapsaba o se calaba con el agua de lluvia, no estaba tan bien construido como las cuevas que primero habitó: existía un error en alguna parte.

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Desde una choza de barro a un refuerzo con fibra de carbono, todo entra en el mundo de la patología, lo que ensancha en exceso el campo de actuación de esta, y en general, de casi todas las ciencias. Esto hace que se generen ramificaciones o especialidades que establecen límites y facilitan la formación específica, como en la medicina. Sin embargo, existe un terreno común que todos pisamos cuando nos enfrentamos a una patología: el enfoque, es decir, cómo se aborda el problema. Ya hablamos en una anterior entrada del método científico para la resolución de patologías, siendo uno de los más difundidos y eficaces, sin detrimento de otros procedimientos o variaciones sobre el mismo.

Me queda claro que un/a patólogo/a debe conocer cómo abordar una patología aunque finalmente no pueda desentrañarla, bien por falta de conocimiento o porque realmente no pueda llegarse a una hipótesis concluyente o demostrable. Cuando no sabemos algo, al igual que cuando erramos, lo ético es admitirlo y no persistir en el error. Nadie está libre del error. La falta de error no es más que la falta de experiencia. Yo nunca me he equivocado al operar a una persona del corazón, sencillamente porque nunca lo he hecho.

Stephen Hawkings tiene en su sistema electrónico de comunicación las siguientes palabras o frases cortas de uso frecuente:

Maybe (quizás) – Yes (sí) – No (no) – Thank You (gracias) – I don´t Know (No lo sé)

Demuestra bastante humildad teniendo “No lo sé” entre sus favoritas, contando con que es uno de los más importantes científicos de nuestra era y quizás de la historia. Y es que la ciencia es ciencia porque está llena de dudas e incógnitas por resolver. Mientras más sabemos, más preguntas se nos plantean.

Lo más importante en un/a patólogo/a es saber hacer las preguntas correctas, aunque no llegue finalmente a responderlas todas. Einstein estuvo hasta el final de sus días tratando de encontrar una teoría unificada que conjugase la mecánica cuántica con la mecánica clásica. Si aun se sigue estudiando dicha teoría es porque inicialmente se formuló la pregunta adecuada. Nadie busca hoy en día la piedra filosofal.

Por todo ello, entiendo que un/a patólogo/a se hace cuándo sabe utilizar un método de estudio eficaz y completar correctamente las preguntas: qué, cómo, cuándo, cuánto, cuál, dónde, por qué (y a veces quién). Una vez se ha hecho, como el médico de familia (antes llamado de cabecera) seremos capaces de establecer un diagnostico por nosotros mismos o con la ayuda de un especialista, al que no derivaremos, sino que nos asistiremos de su conocimiento. Sería vano intentar tener todo el saber, ya casi exponencial, desde la choza de barro al refuerzo con fibra.

Dicho de este modo, parece sencillo, pero es fácil caer en el error. Uno de los más comunes es resolver la patología por aproximación. Hay muchas publicaciones de lo que llamo patología gráfica. Esa que muestra una lesión y una denominación de la misma. Vemos en la imagen una fisura ascendiendo escalonadamente hacia la esquina que muestra una flecha hacia abajo superpuesta, y en el pie de foto se lee: asiento en cimentación. No me malinterpreten, no digo que sea algo inservible. Todo lo contrario. Hay que comenzar por algo, pero quedarse ahí no es nada prometedor. En los primeros años de colegio nos enseñan la letra p, luego la a, y después, la p con la a, que es pa. Pa no significa nada, pero sirve para construir papá, que sí tiene significado y nos proporciona la base para llamar la atención de nuestro padre. Por eso no debemos quedarnos en la forma habitual de las fisuras o podremos caer en un error grave (ver entrada relacionada). Como suele decirse, se tarda años en hacer un cliente y un minuto en perderlo.

En un curso que impartí sobre el enfoque de la patología mostré la imagen citada sin texto de apoyo y todos los asistentes consensuaron que se trataba de un asiento. Después planteé las siguientes cuestiones con desigual resultado en las respuestas:

¿Por qué la fisura es inclinada?

¿Por qué la fisura es escalonada?

¿Por qué la fisura asciende hacia la zona del asiento?

¿Dónde comenzó a producirse?

¿Cuándo crees que se detendrá?

¿Cuál sería el método eficaz para su rehabilitación?

Todo tiene respuesta, aunque sea con una nueva pregunta.

Alguna vez hemos recibido un correo en esta página en el que nos decían “muchas de las entradas de esta página no son de patología o rehabilitación”. Y yo me pregunto ¿se puede analizar una patología o abordar una rehabilitación sin saber cómo se construye o cómo funciona? Quizás se pueda, pero dudo que se haga correctamente. Aquí tienen el último ingrediente del cóctel: Método de estudio, preguntas correctas y conocimiento del medio. Agítese y obtengan un/a patólogo/a eficaz. No instantáneo. No duradero, el conocimiento es un vaso que nunca se llena.

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2018-02-28T16:00:45+00:00 Categorias: Destacados, Informes|Etiquetas: , , |
Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

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