Cómo perdemos la visión los técnicos de la construcción

No se preocupen, no hay, que yo sepa, ningún estudio que relacione la pérdida de vista con el desarrollo de la profesión. El enunciado hace referencia a otra acepción de la palabra visión.

Es cierto que a fuerza de ver las mismas cosas todos los días, estas pueden hacerse “invisibles”. La monotonía en lo que hacemos y vemos nos lleva a la mirada insuficiente, imprecisa. Los científicos Daniel Simons y Christopher Chabris ganaron el premio nobel por un experimento que llevaron a cabo con un vídeo. Este mostraba a unos estudiantes (la mitad vestidos de blanco y la otra mitad de negro) que se pasaban sendas pelotas de baloncesto. Antes de visionado pedían a la audiencia que contase el número de pases totales que hacían los que vestían de color blanco. Cuando finalizaba el visionado preguntaban dos cosas: ¿Cuántos pases ha dado el equipo de color blanco? ¿Has visto algo extraño? La mitad de los entrevistados no advertían nada anormal ¿No has visto el gorila? preguntaban los científicos ante el asombro de la mitad de los encuestados. En el vídeo (busca “el gorila invisible”) puede verse con claridad cómo una persona disfrazada de gorila se pasea entre los jugadores, mira a la cámara y se golpea el pecho. Ahora busca “El truco de la carta que cambia de color” y a ver si eres capaz de adivinar el truco.

Recuerdo el caso de una estructura reticular que se hormigonó sin que nadie advirtiera que, por un error en el título de los planos, se habían intercambiado la armadura superior e inferior de refuerzo. Hasta el forjado de segunda planta no se descubrió el equívoco. Seguramente, los técnicos de la jefatura de obras, la dirección, el organismo de control o incluso la subcontrata de la estructura habían revisado muchos forjados similares ¿qué ocurrió? Sencillamente el error se hizo invisible. Lao Tsé dijo «Se le llama invisible porque mirándole no se le ve. Se le llama inaudible porque escuchándole no se le oye. Se le llama impalpable porque tocándole no se le siente». Es el tipo de mirada con la que vemos las cosas lo que nos lleva a la confusión. Si miramos para ver, solo apreciamos barras de acero de distintas longitudes y diámetros que cotejamos con los planos, sin descubrir que, las barras no están en el sitio donde desarrollarán su función específica como en otros forjados similares. Al mirar hay que llegar más allá; hay que observar, lo que implica examinar e interpretar: mirar para saber.

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Cuando miramos algo, toma sentido por lo que conocemos como percepción. Nuestro cerebro procesa la información recibida y nos devuelve una realidad física del entorno que interpretamos con ayuda de los conocimientos previos y le proporcionamos un significado.

Cómo perdemos la visión los técnicos de la construcción1Si vemos la fotografía adjunta, seguramente no sabremos describir exactamente lo que representa, pero lo relacionaremos instantáneamente con conceptos como: energía, física nuclear, átomos, partículas, electrones etc. A mayor conocimiento, más cerca estaremos de definir su realidad. Sin embargo, el conocimiento no basta, pues las situaciones a las que nos enfrentamos a diario no son exactamente iguales y debemos apreciar las diferencias.

Aprender a mirar de nuevo

Dice Paulo Coelho en “El Alquimista” que «Las cosas simples son las más extraordinarias y solo los sabios consiguen verlas» y yo añadiría que también los niños. Cuando somos niños estamos ávidos de conocimiento y sabemos mirar desde la pureza de la ignorancia. Cuando crecemos vamos perdiendo esta facultad, incluso sentimos pudor de preguntar ¿qué es esto? o ¿cómo funciona?. Preguntarlo puede considerarse como algo negativo dentro del mundo profesional. No nos engañemos, no podemos ser expertos en todo (incluso es muy difícil serlo de algo). Quien lengua ha, a Roma va.

Una nueva mirada nos aporta mayor información. En esta fotografía nos llama poderosamente la atención el daño que sufre el pilar ¿Cuál es la causa? Está en la misma fotografía. Observa y verás.

Cómo perdemos la visión los técnicos de la construcción

No debemos ver solo lo que nos muestra la imagen que obtenemos al mirar, hay que ir más allá. Si estamos observando una vivienda que situamos temporalmente hace unos cien años, podemos visualizar los medios, tecnología y materiales con los que se construyó. Veremos cómo se excavó la cimentación a mano y por lo tanto no debe ser muy profunda, como, el gran espesor de los muros se ejecutó con lentitud, permitiendo cierto asiento del terreno. Veremos que cuando se alcanzó el nivel de apoyo de forjado, se situaron las vigas de madera, rellenando los huecos entre ellas con restos de ladrillos no trabados, creando de este modo una línea débil que ahora puede mostrar una fisura horizontal.

En definitiva, una mirada más profunda nos aporta mucha más información. Y no debemos desechar ninguna hasta que se proceda al análisis. El tipo de vegetación que crece en un solar nos aporta información sobre el tipo de terreno y el nivel freático. Una higuera sobre una filtración de saneamiento. Un hormiguero, sobre la expansividad del suelo ¿te estás preguntado por qué? Es un buen comienzo.

Fotografía cabecera. Autor: Petar Milošević en http://commons.wikimedia.org bajo licencia Creative Commons.