Peligro: Ataque de Termitas (II) Combatiendo la plaga

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Peligro: Ataque de Termitas (II) Combatiendo la plaga

Comprando un producto químico para el minador (un insecto que ataca a los cítricos y que aparece en España hacia el año 1992) un agricultor que se encontraba junto al mostrador me comentó: “El que vende el producto es el que trae el bicho” haciendo referencia a que las mismas multinacionales que venden los productos para combatir las plagas son las que facilitan la introducción de insectos u hongos en nuevas latitudes. Sea o no verdadera esta hipótesis, lo cierto es que la plagas puede desplazarse naturalmente o con ayuda del hombre. La exportación de maderas y productos manufacturados con este material puede incluir algunos inquilinos no deseables. Cuando una especie coloniza otro territorio con condiciones climáticas distintas puede prosperar o desparecer, lo seguro es que, al menos, va a intentar sobrevivir con todas sus fuerzas. Determinadas especies que, en origen, viven en climas menos variables entre estaciones, prefieren asentarse en los núcleos urbanos buscando zonas más protegidas.

En 2007 la localidad de Marinaleda, en la provincia de Sevilla, sufrió una plaga de termitas que afectó a 400 viviendas en una superficie de 100.000 metros cuadrados y con una población estimada de más de 100 millones de ejemplares, la mayor registrada en España. Dos años antes había ocurrido algo similar en la cercana ciudad de Estepa.

Se da la circunstancia de que el conocido alcalde de Marinaleda: José Manuel Sánchez Gordillo, se encontraba acusado de prevaricación por “haber permitido y alentado la construcción de viviendas en suelo no urbanizable” (eso sí, sin ánimo de lucro). La fiscalía tuvo finalmente que desestimar la causa en gran parte por la acción de las termitas, que devoraron toda la documentación de los archivos municipales de Estepa.

Las termitas son muy sensibles a los insecticidas comunes por lo que es muy sencillo eliminar a las que vemos, pero eso representa un insignificante porcentaje respecto a la colonia. Por más que eliminemos a las accesibles, el termitero es incansable produciendo más y más termitas. Imposible vencer esta batalla con esa estrategia.

Anteriormente los métodos de eliminación de las colonias consistirán en espolvorear un veneno tóxico (trióxido de arsénico: As2O3) directamente en el termitero.En la actualidad, casi todos los tratamientos insecticidas son menos agresivos y más selectivos y eficaces. El sistema ideal para la eliminación de las termitas se realiza mediante cebos impregnados con sustancias inhibidoras del crecimiento, más concretamente inhibidores de la quitina.

El sistema de cebos garantiza que no se infesten otros insectos no xilófagos (selectivo) y que se acceda a todas las zonas del termitero ya que el insecto que ingiere el producto no muere inmediatamente, como ocurre con otros venenos que atacan al sistema nervioso. Las termitas obreras utilizan sus heces en construcciones, y también proporcionan alimento a otras castas vía oral o anal, lo que hace que el producto se disemine por toda la colonia.

La quitina es compuesto duro similar a la celulosa, presente en todos los exoesqueletos de los artrópodos (crustáceos e insectos) al cual le proporciona dureza. Crecimiento y cambio Peligro: Ataque de Termitas (II) Combatiendo la plagamorfológico en los insectos conllevan mudas completas o parciales del exoesqueleto, que se regenera mediante láminas de un polímero denominado quitina. El inhibidor evita que se realice la polimerización, de modo que el insecto no es capaz de crecer y muere.

El diflubenzurón, que se utiliza desde los años setenta en el control de plagas de langosta y otros artrópodos (LA FAO lo incluye en su lista de insecticidas aconsejables) se ha mostrado eficaz en el tratamiento contra las termitas. El hexaflumurón es otro producto similar que también se usa habitualmente en el control de plagas de termitas.

La aplicación de estos venenos se realiza rodeando zonas bastante amplias de posible acceso de las termitas al edificio con cebos enterrados o situados en superficie. En primer lugar se colocan los portacebos con madera o cartón para ver si existe ataque y posteriormente se sustituye por celulosa envenenada. Monitorización, uso de marcadores, condiciones específicas de temperatura y humedad en los cebos y cada vez más técnicas de control se usan para determinar la evolución del tratamiento, que suele oscilar entre uno y cuatro años. Son tratamientos muy costosos.

Profilaxis

Las termitas no atacan a maderas que se hayan tratado en autoclave, u otros procesos eficaces, con productos específicos para ataque xilófago. No es común, sin embargo, que las carpinterías de madera y mucho menos los premarcos tengan algún tipo de tratamiento.

Poco podemos hacer para evitar que nos invadan pero aquí van algunos consejos:

– No poner elementos constructivos de madera no tratados en contacto o cercanía con el suelo, incluso durante el proceso de obra.

– No acumular excesiva leña para la chimenea, y nunca en contacto con el suelo.

– Eliminar los tocones de arboles que se hayan secado o hayamos cortado.

– Evitar el uso de enseres de madera no tratada en el exterior.

Ver también: Ataque de Termitas (I) El increíble mundo de las termitas

Fotografías. Cabecera: Autor David Mora del Pozo en http://commons.wikimedia.org bajo licencia Creative Commons. Insertada en el texto: Autor Pollinator en http://commons.wikimedia.org bajo licencia GNU Free Documentation.
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Arquitecto Técnico y Perito Forense. Especialidad en Patología, Rehabilitación y Construcción (Procesos y Materiales).

Un Comentario

  1. Manuel Munera 18/07/2013 de 1:54

    Yo he combatido aquí algunas plagas de estas dichosas termitas y la verdad es que cuestan de eliminar por lo pequeñas que son y lo rápido que corren. Lo mejor es contratar a unos buenos profesionales y olvidarse del tema pronto.

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