La navaja de Ockham

La navaja de Ockham es un principio denominado también de economía o parsimonia por el que en igualdad de condiciones y cuando varias teorías tienen las mismas consecuencias, la más simple tiene mayor probabilidad de ser correcta que la más compleja.

Se le atribuye a Guillermo de Ockham (1280-1349): «pluralitas non est ponenda sine necessitate», las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad. Umberto Eco, en El nombre de la rosa toma su nombre, al que añade el apellido Baskerville (Guillermo de Baskerville) como homenaje a Athur Conan Doyle por su novela El perro de los Baskerville, donde otro detective, Holmes, utiliza la lógica, al igual que el monje franciscano, para resolver el misterioso caso.

En el estudio patológico o pericial, no podemos fundarnos en este principio para “resolver” el conjunto de hipótesis planteado. En el método científico, la navaja de Ockham no se considera un principio irrefutable de la lógica, y ciertamente no es un resultado científico (La explicación más simple y suficiente es la más probable, más no necesariamente la verdadera) No obstante es un buen punto de partida, y sorprende el número de actuaciones que finalmente concluyen coincidiendo con La navaja de Ockham como resolución al problema planteado.

La Navaja de Ockham no es ni siquiera es una recomendación de que la teoría más simple sea la más válida. Su sentido es que a igualdad de condiciones, sean preferidas las teorías más simples. Otra cuestión diferente serán las evidencias que apoyen la teoría. Así pues, de acuerdo con este principio, una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta.

 Referencia bibliográfica (7)

www.ibertis.es