Comienzo a escribir esta entrada consciente de que hablo de un insecto devastador y al mismo tiempo fascinante. Lo hago, también, con cierto temor, pues he sufrido su ataque y no estoy a salvo de que se produzca de nuevo. Un “ataque de termitas” (en realidad no están atacando sino prosperando) no es un proceso patológico que podamos controlar durante la redacción del proyecto o supervisando y ensayando durante la ejecución. Ocurre, y ya está.

Las termitas son insectos que constituyen un superorganismo, es decir, un ente formado por individuos con un fin común; como las hormigas, con las que no están genéticamente emparentadas (están más cerca de las cucarachas) Así que, puedes imaginarlas como un solo cuerpo cuyas células las ocupan los distintos tipos de castas que habitan en un termitero, a saber: Reina, rey (pareja real), los reproductores secundarios, obreras, soldados y reproductores alados. En algunas especies hay ciertos individuos que pueden transformarse en cualquiera de las castas, salvo, claro está, en rey o reina (para eso están los secundarios) y tampoco en reproductores suplentes.

Las alas tienen una expresa utilidad y con ellas comienza a formarse un termitero. Cuando se dan determinadas circunstancias, climatológicas principalmente, del termitero comienza a salir un enjambre de termitas aladas de un color más oscuro, pues estas tienen que soportar la luz solar al menos durante un tiempo. Si dos termitas aladas coinciden tras aterrizar de su torpe vuelo (en algunas especies no es necesario que sean de ambos sexos) buscan refugio bajo tierra o en un trozo de madera, y son candidatos a reinar en su termitero si la cópula tiene éxito y burlan a los depredadores. Si es así, perderán las alas convirtiéndose en reina y rey por este orden de importancia. El motivo de que vuelen en vez de salir caminado es que a la actual clase reinante no le importa que se funden otros reinos para darle continuidad a la especie, pero mientras más lejos, mejor.

Ya tienen un termitero que alimentar y salvaguardar de las amenazas, así que comenzará la transformación de las ninfas en obreras y soldados. Hay una curiosa especie que crea soldados suicidas que literalmente explotan esparciendo una sustancia toxica y otro tipo que lanza chorros de una sustancia pegajosa. Pero nuestro verdadero problema son las obreras. Aunque la celulosa, el alimento principal de las termitas, se encuentre en las plantas, el papel, etc., la despensa más eficaz se encuentra en la madera seca.

Existen cerca de tres mil especies de termita, algunas con características muy específicas. Por ello, lo que a continuación relato es de aplicación en las más especies comunes de la zona mediterránea, y parte de ello, solo a determinadas especies.

Las termitas son las ingenieras del reino animal. Construyen túneles con barro para desplazarse de un lugar a otro y evitar la luz solar. También pueden construir puentes tubulares para salvar distancias de hasta un metro en menos de 24 horas. Algunas especies no se alimentan directamente de la celulosa, sino de un hongo que cultivan sobre una pasta de ella. Este hongo, que solo habita en el termitero, es extremadamente sensible y necesita de una determinada humedad y temperatura. Se ha estudiado el complejo sistema de conductos de ventilación que construyen las termitas para conseguir las características ambientales óptimas para su cultivo. Nosotros lo llamamos ahora geotermia.

A diferencia de otros insectos xilófagos, las termitas son poco escrupulosas en cuanto al tipo de especies de madera a consumir. Salvo algunas maderas de alta densidad que les resultan demasiado duras, las termitas no le hacen ascos a casi nada. He visto atacar tablones de obra viejos, secos y cubiertos de cemento, yeso y pintura. Si la madera está demasiado seca, para reblandecerla, las termitas transportan barro húmedo del subsuelo que adhieren a la madera. Por ello, cuando observamos una madera que ha sufrido un ataque xilófago, la presencia de barro indica que las termitas pasaron por allí.

Peligro Ataque de Termitas morfologia de las diferentes castasLas termitas suelen introducirse desde el suelo, si bien algunas especies construyen nidos en zonas más elevadas de los edificios. El primer ataque que sufrí lo detecté al escuchar unos leves crujidos en el pasillo. Por más que miraba a mí alrededor no veía nada extraño y el sonido era demasiado leve como para situarlo con concreción. Aguzando el oído me centré en el marco de la puerta. Al mirar más cerca pude observar como tras el barniz del tapajuntas trabajaban cientos de termitas sin descanso. Ascendían y descendían desde y hacia el suelo. Entonces vivía en una vivienda unifamiliar cercana a la costa. Tras eliminar las termitas visibles con un insecticida domestico rocié la base del marco con el mismo producto y coloqué un par de bolitas de alcanfor, que suelen ahuyentar a muchos insectos y roedores, sin saber si aquel tratamiento casero tendría alguna eficacia. El caso es que tras un año no se volvió a repetir la intrusión. Transcurridos unos 15 meses, golpeé accidentalmente el marco de la puerta deshaciéndose un trozo de la base. Con la ayuda de un martillo comprobé que las termitas habían vuelto y esta vez se habían “merendado” unos 70 centímetros del marco de pino, pero ya no estaban allí. Se marcharon y hasta la fecha no tengo noticias de que hayan vuelto.

Las termitas trabajan de modo coordinado y con gran rapidez, y aunque son muy sensibles a los insecticidas no es nada fácil eliminar una colonia. En algunos estados norteamericanos es necesario contar con un certificado de “ausencia de termitas” para poder vender una vivienda. Tengamos en cuenta que la mayoría de las construcciones de Estados Unidos tienen estructura y particiones de madera.

En otra ocasión, en un parterre de jardín delante de un edificio de viviendas en una zona densamente poblada, me llamó la atención la aglomeración de golondrinas y su vuelo rasante. Mirando al trasluz advertí que se dedicaban a zamparse una nube de lo que parecían mosquitos. Al acercarme y ver con más detalle pensé que se estaba presenciando la salida de las hormigas aladas reproductoras (también utilizan este sistema) pero al verlas más de cerca recordé que alguien me dijo en una ocasión –Las termitas no tiene cintura como las hormigas- Me llevé algunos ejemplares y certifiqué que eran termitas, pero ¿Qué hacen las termitas en medio de la ciudad?

Ver también: Ataque de Termitas (II) Combatiendo la plaga

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